¿Por qué me duele el diente al morder? Una guía completa sobre el diagnóstico y los pasos a seguir
Estás disfrutando de una cena con amigos cuando, de repente... ¡Ay! Un dolor agudo y punzante te atraviesa el diente al morder lo que debería haber sido un trozo de pan totalmente inofensivo. Te detienes, preguntándote si lo habrás imaginado, y vuelves a masticar con cautela. Ahí está: ese pinchazo inconfundible que te hace hacer una mueca de dolor y cambiar inmediatamente el lado de la boca con el que masticas.
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Si esta situación te suena familiar, no eres el único. El dolor al morder es una de las quejas más habituales que recibo en mi consulta, y también una de las que más preocupan a los pacientes. A diferencia de un dolor sordo y constante, el dolor al morder se percibe como algo urgente y alarmante; y, sinceramente, ese instinto suele acertar. Tu diente está intentando decirte algo importante.
¿La buena noticia? Entender qué puede estar causando el dolor al morder te puede ayudar a tomar decisiones informadas sobre los pasos a seguir y, con suerte, aliviar parte de la ansiedad que acompaña al dolor dental inesperado. Veamos qué es lo que tu diente podría estar intentando decirte.
Qué significa realmente el dolor al morder: el sistema de alerta de tus dientes
Cuando un diente duele específicamente al morder o masticar, se trata de algo distinto a otros tipos de dolor dental. No se trata del dolor persistente de una caries ni de la sensibilidad aguda al frío que acompaña al desgaste del esmalte. El dolor al morder es la forma que tiene el diente de decir: «Tengo un problema estructural y la presión lo empeora».
Piensa en ello como si fuera un esguince de tobillo. Cuando apoyas el peso sobre un tobillo lesionado, te duele porque el tejido dañado se ve comprimido y sometido a tensión. Del mismo modo, cuando muerdes con un diente dañado, estás ejerciendo presión sobre estructuras dañadas o inflamadas dentro o alrededor del diente.
Este tipo de dolor suele clasificarse en una de estas dos categorías:
- Un dolor agudo e inmediato que se produce en el momento en que muerdes y desaparece al soltar la presión
- Un dolor persistente y punzante que comienza al morder, pero que continúa durante varios segundos o minutos después
El momento en que aparece el dolor y su intensidad pueden proporcionar a tu dentista pistas valiosas sobre lo que está ocurriendo en el interior del diente. Un dolor agudo e inmediato suele indicar problemas estructurales, como fisuras o empastes sueltos, mientras que un dolor persistente podría sugerir una afectación del nervio o una infección.
Las causas más comunes del dolor al morder
A lo largo de los años, he observado que el dolor al morder puede deberse a una variedad sorprendentemente amplia de problemas. Estas son las causas más comunes, desde las relativamente sencillas hasta las más complejas:
Dientes agrietados o fracturados
Probablemente sea la causa más frecuente de dolor al morder con la que me encuentro. Las fisuras dentales pueden pasar desapercibidas: a menudo son invisibles a simple vista y es posible que no se vean con claridad en las radiografías. Quizás hayas estado masticando hielo, mordiéndote las uñas o rechinando los dientes por la noche sin darte cuenta del daño acumulado.
Las fisuras provocan dolor porque, al morder, la presión hace que la fisura se abra ligeramente, lo que irrita el nervio que hay dentro del diente. Al soltar la mordida, la fisura se vuelve a cerrar, lo que puede provocar una punzada de dolor adicional. Es como flexionar repetidamente un corte con papel: resulta incómodo y va a peor con el tiempo.
Empastes sueltos o dañados
Si tienes un empaste antiguo, es posible que esté empezando a fallar. Los empastes pueden aflojarse, presentar huecos en los bordes o incluso agrietarse por dentro. Cuando esto ocurre, la presión al masticar puede hacer que el empaste se mueva ligeramente o que la presión llegue a zonas sensibles del diente que deberían estar protegidas.
A veces los pacientes me dicen: «¡Pero si mi empaste tiene buen aspecto!». Y tienen razón: desde fuera, todo puede parecer normal. Pero por dentro, la unión entre el empaste y el diente puede haberse debilitado con el paso del tiempo.
Tratamientos dentales recientes
Si te han puesto un empaste, una corona u otro tratamiento dental recientemente, el dolor al morder podría indicar que la restauración queda ligeramente demasiado alta. Incluso una diferencia de unas pocas milésimas de pulgada puede causar molestias considerables, ya que ese diente será el primero en entrar en contacto y absorberá toda la presión al morder.
Por lo general, se trata de un problema fácil de solucionar, pero es importante resolverlo rápidamente. Dejar una restauración «elevada» puede provocar problemas más graves en el futuro.
Infecciones y abscesos dentales
Cuando las bacterias llegan al nervio del interior del diente (normalmente a través de una caries o una fisura), pueden provocar una infección. La inflamación resultante ejerce presión sobre el nervio, y al morder esta presión aumenta considerablemente. Este tipo de dolor suele pasar con relativa rapidez de una molestia ocasional a un dolor constante y punzante.
Las infecciones son algo grave y no se curan solas. Si el dolor de la mordedura va acompañado de hinchazón, fiebre o mal sabor de boca, podría tratarse de un absceso que requiere atención inmediata.
Problemas periodontales (de las encías)
A veces, el problema no está en el diente en sí, sino en las estructuras de soporte que lo rodean. Una enfermedad periodontal avanzada puede provocar que los dientes se aflojen o se vuelvan sensibles a la presión. También es posible que se te haya quedado comida atascada en lo profundo de una bolsa periodontal, lo que provoca inflamación y dolor localizados.
Problemas sinusales
Esto sorprende a muchos pacientes, pero los dientes superiores de la parte posterior de la boca están muy cerca de los senos paranasales. Cuando los senos paranasales están inflamados o infectados, la presión puede hacer que estos dientes se vuelvan sensibles al morder. Si te duelen varios dientes superiores al morder, sobre todo durante o después de un resfriado, es posible que la causa sea una afección de los senos paranasales.
Cuándo acudir al dentista (Pista: probablemente pronto)
Sé que a nadie le gusta oírlo, pero el dolor al morder rara vez desaparece por sí solo. A diferencia de otros tipos de molestias dentales que pueden aparecer y desaparecer, el dolor al morder suele indicar un problema que empeorará si no se trata.
Este es mi consejo sincero sobre el momento adecuado:
Acude al dentista esta semana si:
- El dolor es constante cada vez que muerdes con ese diente
- Estás evitando masticar por un lado de la boca
- El dolor te impide comer con normalidad
- Puedes identificar exactamente qué diente te duele
Acude hoy mismo al dentista si:
- El dolor es intenso o está empeorando rápidamente
- Tienes hinchazón en la cara o en las encías
- Tienes fiebre o te encuentras mal
- El dolor no desaparece inmediatamente al dejar de morder
- Tienes mal sabor de boca o ves pus
Entiendo que la ansiedad ante el dentista es algo real, y que el miedo a recibir malas noticias puede hacer que la gente quiera posponer las citas. Pero la cuestión es esta: detectar los problemas a tiempo casi siempre implica un tratamiento más sencillo, más económico y menos molesto. Esa pequeña fisura que hoy se podría arreglar con un empaste podría requerir una corona o una endodoncia si esperas seis meses.
Qué puede esperar durante su visita al dentista
Saber qué te espera puede ayudarte a calmar la ansiedad ante tu cita. Si acudes al consultorio porque te duele al morder, esto es lo que suele ocurrir:
La labor de investigación
Tu dentista empezará por hacerte preguntas detalladas sobre el dolor. ¿Cuándo empezó? ¿Qué lo alivia o lo empeora? ¿Es agudo o sordo? ¿Persiste después de morder? Estos detalles ayudan a delimitar las posibles causas.
A continuación, se realiza la exploración física. El dentista examinará detenidamente el diente y las encías circundantes, comprobando si hay grietas visibles, empastes sueltos o signos de infección. Es posible que utilice luces especiales o lupas para detectar problemas que no son evidentes a simple vista.
Las pruebas
No te sorprendas si tu dentista te pide que muerdas algo: está intentando reproducir el dolor para confirmar qué diente es el afectado. Es posible que utilice un instrumento especial que te permita morder cada una de las cúspides (puntas) de los dientes para localizar con exactitud el origen del problema.
Otras pruebas habituales consisten en dar unos golpecitos en los dientes con un pequeño instrumento (para detectar si hay inflamación alrededor de las raíces) y comprobar la reacción de los dientes al frío o al calor.
Radiografías y pruebas de imagen
Las radiografías pueden revelar problemas como infecciones, pérdida ósea o, en ocasiones, fracturas que no se aprecian durante la exploración visual. Sin embargo, no se preocupe si sus radiografías parecen «normales»: muchas causas del dolor al morder, especialmente las pequeñas fisuras, no siempre se aprecian en las radiografías estándar.
Obtener tu diagnóstico
Una vez que tu dentista haya recopilado toda esta información, te explicará cuál cree que es la causa de tu dolor y te comentará las opciones de tratamiento. No dudes en hacer preguntas: comprender tu diagnóstico y tu plan de tratamiento es tu derecho como paciente.
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Preguntas frecuentes
¿Puedo simplemente evitar masticar por ese lado hasta que se me pase?
Aunque evitar masticar con el diente que duele puede proporcionar un alivio temporal, no resolverá el problema subyacente. De hecho, muchas afecciones que provocan dolor al masticar empeoran con el tiempo si no se tratan. Además, masticar siempre por un lado de la boca puede provocar problemas en la mandíbula y no es una solución viable a largo plazo. Es mejor abordar el problema cuanto antes.
¿Es seguro que necesitaré una endodoncia si me duele el diente al morder?
¡No necesariamente! Aunque algunas causas del dolor al morder sí requieren un tratamiento de conducto (como las infecciones o los dientes con fisuras graves), muchas pueden tratarse con procedimientos más sencillos. Puede que solo haya que cambiar un empaste que se ha aflojado, o que una restauración demasiado alta necesite un pequeño ajuste. La clave está en obtener un diagnóstico preciso para saber exactamente a qué nos enfrentamos.
¿Podría este dolor estar relacionado con mi ATM o con problemas en la mandíbula?
Es posible, pero el dolor relacionado con la ATM suele afectar a varios dientes o a toda la mandíbula, en lugar de a un diente concreto. Sin embargo, si has estado apretando o rechinando los dientes debido a problemas en la mandíbula, esto podría sin duda provocar el tipo de fisuras o daños que causan dolor al morder. Tu dentista puede ayudarte a determinar si el dolor de mandíbula y el dolor dental están relacionados.
¿Es normal que el dolor aparezca y desaparezca?
Sí, el dolor intermitente al morder es, de hecho, muy común, sobre todo en las primeras fases de problemas como pequeñas fisuras o infecciones incipientes. Es posible que sientas dolor durante unos días, que luego estés bien durante semanas y que, después, el dolor vuelva a aparecer. Este patrón intermitente no significa que el problema se esté resolviendo, sino que, a menudo, indica que está avanzando lentamente. El dolor persistente al morder con ese diente, aunque no sea constante a lo largo del día, justifica una visita al dentista.
¿Puedo tomar analgésicos y esperar a ver si mejoro?
Los analgésicos de venta libre pueden, sin duda, ayudar a aliviar las molestias mientras esperas tu cita con el dentista, pero no solucionarán el problema subyacente. Si sufres una infección, retrasar el tratamiento mientras se enmascara el dolor con medicamentos puede resultar peligroso. Utiliza los analgésicos como una solución temporal hasta recibir atención profesional, no como un sustituto de esta.
